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Fabricantes de rayos

En el Laboratorio de Alta Tensión del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), un equipo de investigadores reproduce uno de los espectáculos más impresionantes de la naturaleza. Su objetivo: testear el funcionamiento de nuestra única defensa contra las terribles descargas eléctricas que caen desde el cielo, los pararrayos.

Muy Interesante, julio 2014

En enero de 2014, las playas de Villa Gesell se sacudieron. Fueron segundos —que se sintieron como milenios— durante los cuales el cielo y la tierra abandonaron su eterno divorcio y se reencontraron en una fulminante descarga eléctrica. A esta ciudad costera bonaerense fundada en 1931 no la paralizó un terremoto furtivo sino un rayo que golpeó con furia las carpas 4, 5 y 6 del balneario “Afrika”. En menos de lo que tarda un instante, cuatro jóvenes cayeron fulminados al suelo. Todos habían muerto.

No fue la primera ni será la última vez que una desgracia de este tipo suceda. Pese a que la probabilidad de ser alcanzado por un rayo es de 1 en 2.320.000, en la Argentina fallecen 50 personas al año directa o indirectamente a causa de uno de los espectáculos más impresionantes de la naturaleza. En este preciso instante, se están desatando 1800 tormentas eléctricas en el planeta, unas 40 mil diarias. Día y noche, en todo el mundo, alcanzan el suelo unos 100 rayos por segundo.

–Los rayos son sumamente caprichosos.

José Luis Casais los conoce muy bien. Desde hace más de 15 años, en la intimidad del Laboratorio de Alta Tensión que actualmente dirige en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), este ingeniero electricista los reproduce en privado. 

–Aun en el siglo XXI no podemos domarlos, como tampoco somos capaces de anticipar un terremoto ni un tsunami ni una avalancha de nieve –dice con convicción–. Son fenómenos naturales demasiado complejos. A lo sumo nos queda intentar guiar a los rayos. Con toda la tecnología que decimos que tenemos no hay un modelo matemático de cómo se comportan. Es más: hasta la teoría sobre cómo se forma la carga eléctrica en las nubes está en discusión.

Junto al ingeniero Diego Schweitzer y Lucas Di Lillo, Casais fabrica rayos. No lo hacen por capricho o para sentirse Thor por un día. Su objetivo es bien científico: a metros de la Avenida General Paz, ellos testean el funcionamiento de los únicos dispositivos con los que somos capaces de conducir la descarga hacia la tierra y así evitar que cause daños a personas, construcciones o equipos eléctricos. Ellos prueban pararrayos.

–En lo que se conoce como jaula de Faraday, generamos un rayito de laboratorio —continúa Casais mientras, sin despegar los ojos de un monitor con un look muy vintage, se calza unos robustos audífonos–. Generamos una descarga de tensión importante pero de energía baja, suficiente como para probar si un pararrayos logra captarlo o no. ¿Querés ver uno?.

Rayos y centellas mitológicas

Los fenómenos eléctricos siempre incitaron asombro y miedo por igual. El poder destructivo de los rayos, de hecho, alimentó la mitología de las culturas más diversas. En la antigua Grecia, por ejemplo, Zeus, el padre de los dioses y los seres humanos, era también el dios del cielo y del trueno, y uno de sus atributos era el rayo. La colorida diosa Tien-Mu los representaba en mitología china. En tanto que en la cultura azteca el rayo era un fenómeno que dependía del dios de la lluvia Tlaloc. Sin embargo, el gran dios del rayo siempre fue Thor, figura central en la mitología nórdica. De larga cabellera pelirroja y protector de los agricultores, reinaba sobre el trueno y los relámpagos, un fenómeno que ilumina el cielo con relumbrantes y frecuentes fogonazos que incluso en nuestra moderna actualidad tiene en la semana un día reservado: el jueves, en inglés thursday (“Thor’s-Day”).

Recién en 1753, el inventor Benjamin Franklin —uno de los “padres fundadores” de lo que hoy es Estados Unidos— diseñó nuestra primera y única defensa: el pararrayo. En una época en la que la electricidad era un fenómeno tan misterioso como mágico, un 15 de junio llevó a cabo su legendario experimento: durante una tormenta, remontó un barrilete y lo sujetó con un largo hilo de seda en cuyo extremo ató una llave de metal. Luego de guarecerse en un cobertizo, comprobó cómo las varillas metálicas del barrilete atraían a un rayo y la descarga eléctrica bajaba hasta la llave. Tiempo después, los edificios más altos de Filadelfia estrenaban sus primeros pararrayos.

Hoy los ceraunólogos —o aquellos que estudian los rayos— coinciden en que las descargas eléctricas se producen con mayor frecuencia en verano que en invierno, en zonas continentales más que en el mar. Una de las regiones del mundo con mayor concentración de tormentas eléctricas se ubica en el Lago de Maracaibo en Venezuela, seguida por el norte de Argentina, Paraguay, Uruguay, el sur de Brasil y Estados Unidos y el centro de África.

Por estas latitudes, y según el primer mapa de rayos de la Argentina recientemente realizado por la geofísica Gabriela Nicora, investigadora de Citedef (Centro de investigaciones científicas y técnicas del Ministerio de Defensa), los cielos de la Puna son los que más se iluminan (130 días de tormentas eléctricas al año). De cerca se encuentra la Mesopotamia (entre 90 y 110 días), Córdoba y San Luis (70 días al año) y Buenos Aires (65 días al año).

Mario Pecorelli es una de las personas que más sabe de pararrayos en el país. Antes de jubilarse —luego de trabajar 37 años en el INTI—, este ingeniero que diseñó este laboratorio único en América del Sur dejó, como si se tratara de un testamento o un mensaje en una botella para el futuro, un video con una clara explicación de la formación de estas nervaduras que cortan el cielo. En él, dice: “En tiempos tormentosos, se establece un campo eléctrico entre las nubes y la tierra. Una nube se carga con electricidad negativa e induce cargas eléctricas positivas en la tierra próxima. Cuando esta fuerza de atracción entre zonas con cargas de signo diferente es demasiado alta, se produce una descarga. Esa descarga es lo que llamamos rayo. El aire funciona como conductor”.

Cortejo eléctrico

Para probar estos dispositivos, el equipo del ingeniero Casais primero reproduce las condiciones de emergencia de un rayo en el laboratorio. Así tiende una “nube artificial”: un electrodo de aluminio de forma cuadrada de 3 m de lado y suspendido a 2,05 m del suelo y que genera un campo eléctrico similar al de un día de tormenta. El pararrayos a testear se instala en el centro de un piso metálico.

En una tormenta, cuando se inicia la descarga del rayo desde la nube, recuerdan los ceraunólogos, todas las puntas en los edificios elevados empiezan a competir entre sí para ver quién va a tomar el rayo, como si se tratara de un cortejo eléctrico. Un tipo especial de pararrayos llamados pararrayo activo o de cebado tiene una curiosa capacidad: se adelanta a cualquier otro candidato que lo rodea y atrae al rayo antes que nadie extendiendo una zona de protección de a lo sumo 200 metros de diámetro.

–Sin embargo, no hay que olvidar que el estudio de la caída de rayos es un estudio de probabilidades. No es una ciencia exacta —revela Casais, mientras se aleja lentamente de la zona de ensayos y se protege detrás de una reja—. No hay un modelo de cómo se comparte o cómo cae el rayo. Ninguna instalación de pararrayos es 100% segura. La probabilidad que exista un accidente va a ser baja pero existe”.

Entonces, un fuerte ruido comienza a invadir todo el laboratorio.

–Está por comenzar la prueba. ¿Listo? —pregunta Casais—. ¡Va!

Y así, sin pedir permiso, un rayo aparece, acompañado por el sonido de un disparo, un latigazo seco, producto de la ruptura eléctrica del aire. En menos de un segundo el laboratorio entero se ilumina. Fue un éxito: el pararrayos logró captarlo. Y servirá de ahora en más a evitar posibles futuras muertes.

Para saber más

Sitio web del Laboratorio de Alta Tensión (INTI)

http://www.inti.gob.ar/mediateca/video_pararrayos.htm

((RECUADRO))

La fe eléctrica

La electricidad es la materia prima de la modernidad. Es nuestro oxígeno tecnológico. Nuestra sociedad es una sociedad definitivamente eléctrica. Lo recordamos cuando se corta la luz y uno siente que regresó a un estado prehistórico, paleolítico. Sistema nervioso del mundo, hoy no concebimos un avance en la mejora de la sociedad sin ella. “A la electricidad no la vemos pero hay que tenerle respeto —dice el ingeniero José Luis Casais—. Si se la trata mal, vas a sufrir las consecuencias”.

Y muchos las sufrieron. Hoy, más que a aquellos que perecieron en su estudio, recordamos a los sobrevivientes, a los cautos y precavidos, a los Michael Faraday o a André-Marie Ampère. Pero si a estos científicos experimentales se los conoce como los Galileos y Copérnicos de la electricidad —aquellos que llegaron a descubrir leyes del comportamiento de la corriente eléctrica, y con sus avances logramos domesticarla—, el Einstein eléctrico fue definitivamente Nikola Tesla, el genio que iluminó el mundo: explotado por Edison y estafado por empresas como Westinghouse, General Electric y J.P. Morgan, tuvo la genialidad de inventar la corriente alterna, una forma más eficiente de trasladar la energía eléctrica. Cada vez que encendemos un velador o accionamos el interruptor al ingresar a nuestras casas, no sólo dice presente la luz. También aparece Tesla.

Nikola Tesla 

Golden Age Comics: Real Heroes, #16, “Prophet of Science” (1946)

link: http://serbianna.com/blogs/savich/archives/2065

Seis grandes documentales científicos en Netflix

¿Ahogado en un mar de títulos de series y películas que no te dicen absolutamente nada en Netflix? ¿No sabés qué ver? 

O peor: ¿harto de que canales como Discovery Channel y NatGeo destruyan décadas de prestigio al apostar ahora por programas conspiranoicos y de estupudización masiva?

Bueno, acá tenés: 6 grandes documentales científicos que podés ver en Netflix Latinoamérica. (Ojo: en la web, también)

Planet Earth 

Una joya visual de la BBC de solo 11 episodios filmados durante cinco años. Narados por  la voz oficial de la naturaleza, el inglés David Attenborough, retrata el comportamiento de distintas especies animales y la influencia del cambio climático en sus vidas. Por este tipo de programas de éxtasis visual se inventó el HD.

Wonders of life

Sí, también de la BBC, garantía de programación científica de calidad. Esta vez el famoso físico inglés Brian Cox —sí, el mismo que en los 90 fue tecladista del grupo pop D: Ream— deja de lado por un rato los misterios del cosmos y los bosones de Higgs para explorar los enigmas de la vida. “¿Qué es lo que mantiene a algo con vida? ¿Cómo comienza la vida? ¿Cuál es la diferencia entre la vida y la muerte? En fin, ¿qué es la vida?”, se pregunta este científico pop en esta serie de cinco capítulos en la que recorre el mundo para asombrarse ante las habilidades de toda clase de especies. Gran continuación de los también recomendables documentales Wonders of the Solar System y Wonders of the Universe.

Africa

"El único lugar del mundo donde vemos la majestuosidad de la naturaleza", dice David Attenborough, con esa voz e impostura de abuelo querible. Otra gran producción de la BBC que se centra en el continente del que venimos todos. Un viaje visual —casi lisérgico— por las selvas tropicales, los sistemas montañosos y desiertos. Con esas tomas que sólo pueden lograr los por lo general camarógrafos anónimos de la BBC.

Life

Serie narrada originalmente por —quién no— David Attenborough (aunque doblada por Oprah Winfrey para Estados Unidos y ¡por Juanes en Discovery Latinoamerica!). Diez capítulos centrados básicamente en historias: dramas épicos, increíbles estrategias de supervivencia de reptiles, mamíferos, peces, aves, insectos, plantas y primates. El planeta como escenario de la lucha por adaptarse o perecer. Darwinismo al palo.

Walking with dinosaurs

Suele ser difícil imaginar un dinosaurio. Cómo se movía, cómo vivía. Incluso a los paleontólogos les cuesta: al fin y al cabo, son especies totalmente distintas a las que conocemos hoy (si bien las aves técnicamente son dinosaurios). De ahí la importancia de las recreaciones de programas como Walking with dinosaurs que ponen en imágenes increíbles toda clase de información científica. Un viaje en el tiempo asegurado.

Planeta océano

Documental de 90 minutos que contó con el apoyo científico del buque Tara Expeditions. Los océanos como fuente de todo: de la vida en nuestro planeta y también de nuestro clima. Este film mezcla imágenes impactantes con un mensaje que alienta a la conservación y protección.

Más → https://twitter.com/fedkukso

Muy Interesante Argentina, julio 2014

twitter.com/fedkukso

Cuando en Argentina hablan del “dinosaurio más grande del mundo”, yo pienso en esto

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Si te gustó Cosmos, mirá “Your inner fish”

Si te gustó la gran serie #Cosmos y no sabés qué ver mirá Your inner fish

Se basa en el libro Your Inner Fish: A Journey Into the 3.5-Billion-Year History of the Human de Neil Shubin en el que el paleontólogo y biólogo evolutivo de la Universidad de Chicago emprende un recorrido por la evolución de la anatomía de los vertebrados: extremidades, dientes, órganos de los sentidos.

En cada capítulo sorprende con una idea-bomba: por ejemplo, saber que los huesos de nuestro oído medio son los mismos que articulan la mandíbula de los reptiles o que conservamos vestigios de órganos propios de los peces en nuestro cuerpo.

El sitio oficial es http://video.pbs.org/program/your-inner-fish/

Muy Interesante Argentina

Julio 2014